¿Quién no ha visto una pared grafiteada, una firma al azar, o esos “rayones” que parecen jeroglíficos modernos. 🤭
Es muy común ver este tipo de expresiones en las calles que nos suelen dar una sensación de satisfacción que hasta nos dilatan la pupila, pues las podemos considerar una obra maestra en un muro o, por lo contrario, algo de repulsión o desagrado, ya que de repente las podemos encontrar en la pared nuestra casa o en el más famoso y querido monumento de la ciudad.
Pero ¿quién decide que el arte urbano es arte? 🤔
Años atrás entendí que muchos artistas callejeros, como coloquialmente se les dice, tienen la intención de ser reconocidos, de mostrar su talento, de expresar algo.
Si bien, creo que a nadie le gustaría encontrar su casa pintada por alguien que decidió hacerlo sin permiso alguno; sin embargo mucha gente ha optado por contratar a estos artistas para decorar las calles, paredes o propiedades.
Se dice que el arte urbano surgió en París, como una forma de protesta social, y aunque han pasado años, el propósito sigue igual: cuestionar, provocar, o simplemente embellecer con un mensaje. Uno de los máximos exponentes es Banksy. Ya sabes, ese enigmático artista al que amas o detestas, que te hace pensar "¿arte o vandalismo?". Sus obras suelen ser un golpe directo al sistema, a lo que nos incomoda como sociedad, y aunque muchas de sus creaciones han sido borradas, algunas han encontrado su lugar en museos como el Moco Museum de Ámsterdam.
Así de irónico es el mundo del arte: un día lo ves en la calle, al siguiente en un museo. 😎
¿Y tú qué opinas del arte urbano? ¿Te conecta o te incomoda?
Te leo. 👇